Un distrito de la ciudad de Madrid, un barrio, un teatro y una estación de metro, entre otros, llevan su nombre: La Latina. Pocos saben que detrás de ese apodo nos encontramos con una mujer extraordinaria que vivió en una época muy interesante de la historia de España…. y menos aún que ella estuvo en Ideo. Os lo cuento.

LA LATINA ESTUVO EN ESCUELA IDEO

Beatriz Galindo nació en Salamanca, parece que hacia 1465. Sus padres pusieron mucho interés en ofrecerle la mejor formación posible, lo que pasaba en ese tiempo por el estudio en profundidad de las lenguas clásicas: griego y latín. Lo cierto es que el gran interés que tenía Beatriz por estudiar hizo que, en pocos años, dominara esas lenguas. Esto le permitió ampliar sus conocimientos humanísticos de tal forma que su fama pronto recorrió Salamanca.

La reina Isabel, a la que también le llegaron las noticias sobre ella, la llamó a la corte castellana para ejercer como profesora del heredero y de las infantas. No se negó Beatriz aunque en ese momento sus planes eran entrar en un convento. Así que, con poco más de 20 años, ya la tenemos junto a la reina, de la que no se separaría hasta su muerte porque, además de profesora, se convirtió en consejera y amiga de la mujer más poderosa de Castilla en esos tiempos.

Estuvo casada una década con el capitán Francisco Ramírez y tras la muerte de su marido siguió acompañando a Isabel de Castilla y dedicándose cada vez más a varias obras sociales como la fundación de un hospital y de dos monasterios. Uno de ellos, el de la Concepción Jerónima. De este lugar conté su historia en otro artículo anterior porque la familia de  Escuela Ideo nos hemos venido a vivir al antiguo monasterio de las Jerónimas.

La Latina encargó que, cuando muriese, fuese enterrada en el monasterio que fundó, donde se colocaron dos cenotafios (monumentos funerarios) en memoria de ella y de su marido. Las monjas así lo hicieron y en las sucesivas mudanzas se llevaron con ellas los restos de Beatriz y los dos cenotafios que, por cierto, son dos piezas renacentistas espléndidas.

Así que durante los 35 años que estuvieron las monjas en lo que ahora es la Escuela Ideo, allí permaneció La Latina. O lo que queda de ella. Ahora está en el monasterio vecino a nuestra escuela, al que se mudaron las monjas cuando se les quedó muy grande el edificio que ocupamos ahora. Los domingos, cuando celebran la misa abierta al público, se pueden ver los dos maravillosos cenotafios de alabastro.

Beatriz fue profesora de cinco reinas (Isabel y sus hijas) y de otro pequeño grupo de mujeres que sobresalieron intelectualmente en una época donde el conocimiento y la cultura estaban vetados a gran parte de la población, especialmente la femenina.

No es mala idea que en Ideo sepamos la historia de una mujer excepcional, apasionada por el conocimiento y el estudio y con quien compartimos una parte de nuestra pequeña gran historia.

Ricardo Olmedo