Cuando supimos que el Museo de Ciencias Naturales de Madrid organizaba una actividad llamada Noche en el Museo, nos pusimos manos a la obra para organizarla desde la Cooperativa Escuela Ideo. El curso pasado estaban todas las fechas ocupadas así que en cuanto abrieron el plazo el pasado mes de septiembre solicitamos poder participar en esta actividad.

Nos concedieron la fecha del viernes 13 de enero e iniciamos el proceso de convocatoria y gestión de las inscripciones sin saber cuál iba a ser la respuesta de las familias… Gratamente sorprendidos cubrimos, por orden de inscripción, las plazas que nos ofrecieron y, a nuestro pesar, se quedaron fuera de la convocatoria bastantes interesados/as a los que no pudimos incorporar por no llegar a cubrir el cupo establecido para otra noche.

Acudimos 64 niños y niñas y 4 madres, todos dispuestos a pasar una noche inolvidable. En el museo nos esperaba un grupo de monitores/as que nos recibieron, nos explicaron las normas y nos detallaron el horario previsto de talleres, cena, “sorpresa” y descanso. Divididos en grupos, recorrimos el museo haciendo actividades que nos permitieron conocer más y mejor lo que allí había: identificar fauna protegida y en peligro de extinción, aprender cómo se conservan y catalogan los animales, detectar microorganismos en una lupa gigante, reconocer la fauna característica de la Comunidad de Madrid, identificar la partes de un calamar gigante… Los distintos grupos iban rotando por los talleres y “sellaban” su cuadernillo tras completar la actividad. Recorrimos todo el museo haciendo las actividades y sorprendiéndonos con lo que allí había. Estábamos nerviosos, alborotados, expectantes… Aunque muchos esperaban que ocurriera algo parecido a la película Noche en el museo, lo cierto es que ninguno de los animales del museo cobró vida.

La “sorpresa” anunciada fue una pequeña representación teatral que contaba los orígenes del museo. A la hora de dormir nos acomodamos en una de las salas, entre aves y mamíferos, y tras acabar con las conversaciones nocturnas pudimos descansar.

Amanecimos, recogimos, desayunamos y nos despedimos del museo. Nos fuimos con alegría, con cansancio, con una bonita experiencia en nuestra memoria. Esperamos repetir el próximo curso, quizás en el pabellón de los fósiles y dinosaurios, quizás de nuevo con los animales; aprendiendo de lo que ha supuesto esta experiencia y mejorándola para las familias de Escuela Ideo.