El mes de abril está a punto de terminar y me atrevo a decir que, para la mayoría de nosotros y nosotras, pasará a la historia por alguna de estas palabras: coronavirus, pandemia, enfermedad, desescalada…

No comentaremos cómo han sido las vacaciones de Semana Santa de este año, ni dónde celebramos el Día del Libro ni el Día de la Tierra; nos hemos quedado sin los festejos familiares habituales, sin las competiciones deportivas, las quedadas, los viajes, los conciertos, las visitas a museos, las salidas al cine o al teatro, los paseos, los juegos en el parque… ¡Y tantas cosas que hacíamos y que ahora se han puesto en cuarentena!

UN ABRIL INOLVIDABLE

Durante este mes de abril hemos seguido yendo a trabajar con valor (si nuestro trabajo lo ha permitido); hemos seguido aprendiendo a teletrabajar; hemos dejado de dormir bien pensando mucho en cómo y cuándo será la vuelta a la normalidad; hemos acompañado a nuestros hijos e hijas en las clases, en los juegos, en los bajones; hemos seguido manejando nuevas aplicaciones para conectarnos con amigos, familiares, compañeros… ; hemos hablado mucho por teléfono; hemos llorado por las malas noticias; hemos seguido experimentando estados de ánimo cambiantes y compartiendo emociones en familia, tratando de poner todo el cariño y la paciencia del mundo para que la convivencia en casa sea lo mejor posible; hemos acabado los días con mucho cansancio; hemos aplaudido en los balcones; hemos reído con los vídeos, memes y mensajes que recibimos en el móvil; hemos compartido pelis, juegos, manualidades y recetas en familia; hemos escuchado las nuevas canciones creadas en la cuarentena; hemos ido a la compra, a la farmacia, al cajero… con prisa y miedo…

Abril, no te esperábamos así. Nos has dejado muchos recuerdos y ahora, para terminar, nos dejas salir a pasear un poquito… Es señal de que vamos a mejor, poco a poco, pero a mejor.

Familias, mucho ánimo